viernes, 16 de enero de 2015

El papel de la tecnología en las guerras civiles, terrorismo y guerras mundiales.

Con los 100 años de la Primera Guerra Mundial también se cumplió un siglo de desarrollo e innovación militar. Previo al inicio de la misma en 1914, la discusión bélica consistía en cuál arma era la más letal en el campo de batalla: la lanza o el sable. Para cuando este conflicto terminó, cuatro años después, la discusión la habían ganado las ametralladoras, los proyectiles que viajaban hasta 30 metros de distancia y los ataques con armas químicas como el gas cloro. A esto se sumaron los vehículos blindados, los bombardeos aéreos y dispositivos masivos de escucha.
Más cerca en el tiempo, la investigación militar dio lugar a una de las grandes innovaciones del siglo XX: internet. La llamada ARPAnet nació a fines de la década de 1960 por una necesidad de comunicación interna del Departamento de Defensa de Estados Unidos, pero con los años se convirtió en la actual red de redes acéfala. La idea era que la conexión entre las líneas militares no cayera aunque varios nodos fueran destruidos. Hoy la propia Internet es fuente de ataques internacionales en la llamada ciberguerra.

Las últimas innovaciones científicas y tecnológicas para el campo de guerra son:

Balas: La capacidad de los francotiradores de darle al objetivo aumentará gracias un tipo de bala que puede cambiar su trayectoria luego de haber sido disparada. 

Robots: Los robots son la nueva generación de soldados, pues el objetivo de las fuerzas armadas es siempre reducir la cantidad de vidas humanas en riesgo. 

Realidad aumentada: El casco de la compañía inglesa British Aerospace Systems, Stirker II, mezcla las cualidades del Oculus Rift y los lentes Google Glass. Del tamaño similar a un casco de moto, pero hecho especialmente para pilotos, es capaz de proyectar información en el visor, donde muestra datos e imágenes útiles para la aviación, los cuales se actualizan en tiempo real junto con los movimientos de la persona.

Armas:  Las armas inteligentes incluyen tecnología como sensores, microchips y detectores biométricos para asegurar que solo su dueño la dispare. 

Prótesis: La inversión en prótesis tiene como uno de sus últimos logros un brazo prostético que permite a personas con cierto tipo de amputación sostener objetos, usar llaves, comer, cocinar o peinarse. Aprovechando los nervios sanos, esta prótesis electrónica traduce las señales del cerebro en acciones concretas, demostrando ser efectiva en el 90% de los casos, según las pruebas realizadas hasta el momento.

Y la lista continua en las innovaciones tecnológicas que generan aportes a las guerras.

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